Tegucigalpa acordonada por presencia militar

La capital de Honduras amaneció este martes paralizada, un día después de la llegada del ex presidente Manuel Zelaya al país.

Salvo por el incidente ocurrido hoy en las afueras de la embajada de Brasil, donde varias personas resultaron heridas durante un desalojo que se tornó violento, las calles de Tegucigalpa lucían desoladas.

En algunas colonias, los pulperos abrieron sus negocios y podía verse a algunas personas comprando los periódicos nacionales para informarse de los hechos que se desataron ayer lunes con la llegada del ex presidente.

Algunas amas de casa se quejaron por la premura con que fue declarado el toque de queda, ya que fue anunciado pocos minutos antes de su entrada en vigor, y no dio tiempo para proveerse de comestibles en los supermercados, que al igual que otros negocios cerraron de inmediato sus locales para despachar a los trabajadores a sus casas.

Los centros de enseñanza, que el lunes se habían reincorporado a sus actividades tras una semana de asueto por las celebraciones de la independencia, volvieron a cerrar sus puertas el martes.

Supermercados, oficinas públicas y privadas, restaurantes, gasolineras, agencias bancarias, colegios, escuelas y universidades permanecían cerradas con excepción de las empresas de comunicación, algunas que funcionaban con sus plantas eléctricas por la falta de electricidad, según denuncia, para el caso, la radio Globo.

“Sólo nosotros no tenemos toque de queda”, decía un comunicador mientras realizaba un recorrido por las desoladas calles y avenidas de Tegucigalpa. La medida, decretada ayer por el gobierno, podría extenderse hoy, informó un reportero a la cadena CNN.

La actividad en la sala de emergencia del hospital Escuela también era profusa ante la llegada de los zelayistas que resultaron heridos en la madrugada.

Uno que otro obrero con su mochila al hombro caminaba en las solitarias calles. La Policía ha reportado varias detenciones por irrespetar el toque de queda.

Una valla de militares permanecía apostada en el bulevar Los Próceres de Tegucigalpa, a la altura del supermercado Más por Menos. Asimismo, había fuerte presencia militar en las inmediaciones de la embajada de Brasil, donde permanece refugiado el ex presidente Zelaya.

“Mantendremos la paz interna del país a cualquier costo”, dijo ayer el jefe del Estado Mayor Conjunto de las FF AA, Romeo Vásquez Velásquez.

El gobierno también suspendió en los cuatro aeródromos del país el ingreso y salida de vuelos. Con excepción de un vuelo permitido entre La Ceiba e Islas de la Bahía, para realizar la operación quirúrgica de una persona de la tercer edad, las actividades aeroportuarias estaban paralizadas.

Se informó esta mañana que la Fuerza Aérea Hondureña permanecía al control de los aeropuertos en Tegucigalpa, San Pedro Sula, La Ceiba y Roatán.

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